Desde niño siempre soñó y amó los carros. Su gran ilusión era tener uno al cumplir la mayoría de edad. Llegó el día y con mucha alegría sabía que su padre le regalaría lo que más había anhelado en toda su vida. Acercándose el padre, le dijo
--- Hijo, hoy que cumples tu mayoría de edad te hago entrega de tu felicidad, te regalo esta Biblia.
El joven muy desilusionado la tomó, y con todo su enojo la tiró diciendo
--- ¿Una Biblia?, ¡eso no era lo que quería!.
El muchacho se dio la vuelta y se marchó furioso. Con gran tristeza el padre recogió aquel regalo que su hijo rechazó y dijo al mayor
---Cuando muera, por favor entrégasela a tu hermano.
Pasó el tiempo y así fue, el señor murió y entonces el hijo hizo lo que su padre le encomendó: Entregó a su hermano aquella Biblia que en el pasado no aceptó. Éste con nostalgia recordó aquel suceso y al abrirla vio sorprendido que tenía doblada la factura original de un auto. Ciertamente aquel día en que cumplía su edad madura, el padre le estaba entregando su felicidad…












